Lo reconozco. Me gusta más una serie que a un tonto un lápiz. No recuerdo cuál fué la primera que realmente me enganchó pero recuerdo con especial cariño “Cinco en familia“. No sé si la culpa la tuvo Scott Wolf y mi temprana edad del pavo pero el caso es que me cautivó. A ella le siguieron otras como Felicity, Expediente X, Sex in the city, 7vidas, Ally Mcbeal, Buffy Cazavampiros, CSI, House, ADG, Private practice,OTH, DawsonCrece, Heroes, Urgencias, October Road….. Unas mejores, que volvería a ver sin reparos, y otras peores…las cuales quemaría en la hoguera y disfrutaría de ese momento.

Pero hay dos que nunca me han calado. Me he considerado un poco el bricho raro por no pillarles el puntillo a las mismas pero….no llegaban a calarme. Había visto un par de episodios sueltos y no me enteraba de la misa a la media. Ni me intrigaban ni me hacían reir. Eran Friends y Lost.

La semana pasada estuve con Irene y Andrea visitando la casa FOX. Andrea se convirtió en la fotógrafa oficial del grupo que iba delante nuestra y, he de decir, que eran los más frikis que nos encontramos por allí. Se sabían diálogos de memoria y los recitaban una y otra vez frente a los escenarios mientras se grababan con el móvil. Al llegar a casa puse a descargar el piloto de Lost. Tanta gente no podía estar equivocada y quizá se merecía una oportunidad. Después vinieron los capítulos 2, 3, 4…hasta que el viernes cayeron en mis manos las dos primeras temporadas. He visto la primera del tirón y reconozco que me equivocaba. Me tiene realmente enganchada.

Conociéndome no creo que tarde mucho en ponerme al día.