Me gusta dibujar, escribir, hacer fotografías…. Nada de esas cosas se me dan mal. Cantar se me da mal. No tengo oído ni cuerdas vocales. Pero el resto…Tampoco se me dan bien.
Digamos que me defiendo.
Puede parecer que está bien defenderte y ser capaz de improvisar y dibujar un león, una tortuga o, incluso, una mantis-religiosa y que la gente reconozca lo que estás trazando. Y pensarás “una mantis religiosa es dificil de dibujar”. No. No lo es. Inténtalo. Trazos sencillos, destaca lo más característico del animal, su postura y sus patas. No es complicado.
Puede parecer que está bien que alguien te pida que le hagas un par de fotos curiosas para subirlas a una red social o para hacer unas felicitaciones y regalarlo.
Puede parecer que está bien alguien te pida que escribas un discurso para una boda de alguien a quien no conoces. “No importa” te dicen. “Tu haz un esbozo y nosotros lo perfilamos luego”.
Todo eso puede parecer que está bien. Pero a veces no es suficiente. Te gustaría ser capaz de destacar en algo, tener la capacidad de hacer algo bien. No perfecto. Bien. Algo decente que yo misma sea capaz de valorar.
Me gustaría tener arte en algo. No hacerlo ni bien ni mal. Hacerlo con arte.





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