Tienes_que_leerlo


Ayer, en un alarde de “es el momento de empezar a leer en ingles” me compre el nuevo libro de Harry Potter (un mago que no se si conoceis…..)

 Ha pasado un día y en Twitter y gracias a GinaTonic me entero de que ya está traducido y colgado en un blog.

 Increíble lo que trabajan algunos por ellos y los demás. Me recuerda a la chica que hacía los subtitulos de Anatomía de Grey en español. Una tal LauraPalmer que, por amor al arte, se “curraba unos subtítulos en menos que canta un gallo.

Como supongo que lo que estais deseando es esto….aquí va!!

 

Descarga Harry Potter and the Deathly Hallows en español aquí

…y con el mazo dando

 Este es el pie de una de las mejores fotos que he visto en mucho tiempo.  Si sumamos la emoción de la próxima edición Caravana de Mujeres: Destino Costa Azul al aburrimiento de “mi jefe está en Grecia de pingo” se puede comprender que pase los laaaargos minutos de las tardes visitando foros y webs.

 Hoy he vuelto al maravilloso foro de InterRail. Una Biblia, sin duda. El caso es que revisando los diarios de viaje en busca de pueblecitos de la costa he visto uno que me ha llamado la atención. Jordania & Israel. Un viaje maravilloso y del que, por cierto, puedo decir que me pone verde de la envidia.

 Holden cuenta como fue su viaje y deja una muestra de unas fotos geniales.

La fotografía a la que me refiero es esta

 Un soldado hebreo reza en el Muro de las Lamentaciones. En las grietas que separan los grandes bloques se pueden ver esos “papelitos” en los que escriben sus ruegos y plegarias…..

Dentro de la bola de nieve del escritorio de mi padre había un pingüino con una bufanda a rayas rojas y blancas. Cuando yo era pequeña, mi padre me sentaba en sus rodillas y cogía la bola de nieve. La ponía al revés, dejaba que la nieve se amontonara en la parte superior y le daba rápidamente la vuelta. Los dos contemplábamos cómo caía la nieve poco a poco alrededor del pingüino. El pingüino estaba solo allí dentro, pensaba yo, y esto me preocupaba. Cuando se lo comenté a mi padre me dijo” No te preocupes, Susie; Tiene una vida agradable. Está atrapado en un mundo perfecto”

Susie Salmon

Cuando se me cruza el cable me da por ir a la fnac a gastarme el sueldo.

Hace tiempo compre 4 o 5 libros. Normalmente los dejo formando una montañita encima de los ya leidos (que ya tienen su huequecito asignado). Y ahí, apiñados, estaban “El niño del pijama de rayas” y “Déjame que te cuente…“.

Estos los compre hace un par de meses pero no habia tenido ni tiempo ni ganas de leerlos. Ya sabeis lo que ha pasado con Bruno.

Ahora os contaré lo que ocurre con Jorge.

“Déjame que te cuente” lo tenía en la estantería, en ese montón de libros pendientes, de historias sin empezar. En Ginatonic lei el cuento del elefante atado a la estaca, un cuento de Jorge Bucay.

Esta mañana (por decir algo….), antes de ir a trabajar, este libro ha saltado sin querer a las profundidades de mi bolsomaletamochilla. Esta tarde he aprovechado el no tener ningun jefe a la vista ni nada de trabajo para dedicarme a leer.


Las alas son para volar

Cuando se hizo mayor su padre le dijo: ” Hijo mío: no todos nacemos con alas. Si bien es cierto que no tienes obligación de volar, creo que sería una pena que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado”

- Pero yo no sé volar- contestó el hijo

- Es verdad…. – dijo el padre. Y, caminando, lo llevó hasta el borde del abismo de la montaña.

- ¿Ves, hijo? Este es el vacío. Cuando quieras volar vas a venir aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y, extendiendo las alas, volarás.

El hijo dudó.

- ¿Y si me caigo?

- Aunque te caigas, no morirás. Sólo te harás unos rasguños que te harán más fuerte para el siguiente intento – contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo a ver a sus amigos, a sus compañeros, aquellos con los que había caminado toda su vida.

Los más estrechos de mente le dijeron: >

Los mejores amigos le aconsejaron: >

El joven escuchó el consejo de quienes le querían. Subió a la copa de un árbol y, llenándose de coraje, saltó. Desplegó sus alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas pero, desgraciadamente, se precipitó a tierra.

Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre.

- ¡Me mentiste! No puedo volar. Lo he probado y ¡mira el golpe que me he dado! No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno.

- Hijo mío – dijo el padre – Para volar, hay que crear el espacio de aire libre suficiente para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en paracaídas: necesitas cierta altura antes de saltar.

Para volar hay que empezar asumiendo riesgos.

Si no quieres, lo mejor quizá sea resignarse y seguir caminando para siempre.

¿ Y tú? ¿Has desplegado tus alas o vas a seguir caminando para siempre?

Lo reconozco, soy como los tontos. Cuando me da por algo no paro.

El verano pasado estuve de vacaciones recorriendo parte de la Europa castigada por la II Guerra Mundial y, claro, paso lo que tenía que pasar. Me dio por leer libros, ver documentales, películas….

Durante el viaje nos recomendaron leer un premio Nobel de Literatura “Sin destino” de Imre Kertész, un húngaro que fue deportado a Auschwitz y a Buchenwald cuando apenas era un crío. En esta obra, y a través de los ojos de un adolescente, nos relata la vida en un campo de concentración.¿ Inocente? Para nada. Recomiendo el libro una y mil veces pero por ello no voy a negar que en varios fragmentos sentí un nudo en el estomago, lágrimas en los ojos e incluso náuseas. Es duro pero, como ya he dicho antes, lo recomiendo.

Esta mañana me he despertado temprano y, como me ocurre muchas veces, he decidido quedarme en la cama leyendo un rato. Hace un par de meses compre un libro de un tal John Boyne. Un libro con una portada, un grosor y un estilo de fuente propio de “El barco de vapor” (serie naranja: véase Fray Perico y su borrico o cualquier secuela del Pirata Garrapata).

El niño con el pijama de rayas.


Estimado lector, estimada lectora:

Aunque el uso habitual de un texto como éste es describir las características de la obra, por una vez nos tomaremos la libertad de hacer una excepción a la norma establecida. No sólo porque el libro que tienes en tus manos es muy difícil de definir, sino porque estamos convencidos de que explicar su contenido estropearía la experiencia de la lectura. Creemos que es importante empezar esta novela sin saber de qué trata.
No obstante, si decides embarcarte en la aventura, debes saber que acompañarás a Bruno, un niño de nueve años, cuando se muda con su familia a una casa junto a una cerca. Cercas como ésa existen en muchos sitios del mundo, sólo deseamos que no te encuentres nunca con una. Por último, cabe aclarar que este libro no es sólo para adultos; también lo pueden leer, y sería recomendable que lo hicieran, niños a partir de los trece años de edad.

El editor

Este es el texto que aparece en la contraportada y considero que es lo más idóneo. Simplemente es una delicia de libro, un final sorprendente y de los que sientes que, si cierras el libro y dejas de leer, detendrás los acontecimientos que se desarrollan.

Se lee del tirón. Merece la pena.